Actualidad y opiniones 

Pachecu Sangoy Pruneda-Ariznavarreta
Miembro de Euskal Ikasketak



Ricardo Etxepare :

 
 

 ¿ Individuo vil o simplemente ridículo ?

 

Un cierto Sr. Ricardo Etxepare acaba últimamente de ilustrarse de nuevo en el “asunto”, que algunos no dudarán ya en calificar más bien de culebrón “político-científico” un tantín inefable, además de resultar por otra parte muy, pero que muy improbable y hasta del todo inexplicable en nuestra época, o sea comienzos del siglo XXI, un sombrío culebrón conocido efectivamente bajo el nombre de Iruña-Veleia.

Decíamos pues que acaba de ilustrarse una y otra vez este asalariado y funcionario del CNRS* francés de nombre Ricardo y apellido Etxepare, en su ensañamiento, que ya podemos calificar, sin temor a equivocarnos, de casi obsesivo, con un investigador llamado Hector Iglesias, ya que a estas alturas a más de uno ya le parecerá tal animadversión hacia dicho Iglesias bastante irracional, y esto en el mejor de los casos.

Iglesias, un investigador de Baiona al que conocemos, entre otras cosas, por sus publicaciones en revistas científicas y que últimamente adquirió en el País Vasco y también en toda España, entiéndase la España universitaria, una cierta fama, para muchos más que merecida, una reputación de honestidad, seriedad y profesionalidad, por haber llevado a cabo, como doctor de la Universidad de Burdeos y miembro asociado del centro de investigación IKER (y eso desde hace más de diez años), por haber llevado a cabo, decíamos, unas investigaciones científicas independientes, dicho de otra manera libres de todo prejuicio, y además por cierto unas investigaciones de un nivel científico extremadamente alto como se reconoce ya de manera unánime en muchos sectores del mundo científico internacional e imparcial, es decir el verdadero mundo científico, decíamos que unas investigaciones científicas independientes sobre el tema de las óstraca de Veleia descubiertas hace unos años por el arqueólogo vitoriano Eliseo Gil.

Pero antes de seguir adelante con este tema hay que explicar al público unas cuantas cosas, por ejemplo :

¿ Quién es verdaderamente el Sr. Etxepare ?

Poco conocido, y hasta por qué no añadirlo más bien desconocido salvo de sus amigotes que al parecer pertenecen como él al clan del dedazo, este señor es desde hace un par de años el nuevo responsable de ese “famoso” laboratorio del CNRS especializado en el estudio de la lengua y los textos vascos llamado IKER, responsable colocado, según lo que afirma a menudo la propia prensa francesa, a dedo, como casi todos los titulares del CNRS, esto es salido del dedazo de un amiguito suyo.

El dedazo es, al parecer, una práctica “requetecorriente” en el mundillo científico institucionalizado, hablando claro en el mundo de la investigación “oficial”, sobre todo en el campo de las ciencias humanas, aquí ciencia lingüística, investigación que más de una vez presume de “científica”, sea ésta francesa, vasca o española, por citar unas cuantas, ese mundo que algunos periodistas y responsables políticos, entre otros, no dudan en calificar de mediocre y hasta la mayoría de la veces de inenarrable, mundo del dedazo al que no pertenecía y nunca perteneció, dicho sea de paso y por citar un ejemplo famoso, el célebre —y verdadero— investigador que fue Albert Einstein, y no es nuestra intención discutir aquí el porqué o el porqué no de esa “tradición” del dedazo seudo científico ni tampoco el saber si es o no legítima dicha práctica que de todos modos habla muy poco a favor del Sr. Etxepare, puro producto, pura creatura de esa tristona y antigua “tradición” del dedazo.

¿ Pero cómo, se preguntarán Vds., cómo se ha vuelto a ilustrar esta vez este “aprendiz cacique” llamado Ricardo Etxepare y salido en línea recta y directa del dedazo ?

Pues de un modo muy poco glorioso, esto es verdaderamente, podemos decirlo y hasta repetirlo, muy pero que muy poco digno.

He aquí en efecto la última vileza, la última poquedad, ridiculez, tontería, niñería, puerilidad, nadería de la que ha vuelto a hacer gala hace poco este señor que se autoproclama “científico” cuando está con sus amiguetes.

Ricardo Etxepare, lleno de rabia y de resentimiento, herido por haber hecho el ridículo con su ya famoso artículo que tenía por único objetivo de desacreditar a Hector Iglesias haciéndolo pasar por un “perturbado”, un “guillado”, artículo del Sr. Etxepare que pasará sin ninguna duda a la historia de la mediocridad universal, o por lo menos de la mediocridad vasca, artículo “etxepariano” que publicó el periódico BERRIA en noviembre del 2009, este señor Etxepare decíamos, avergonzado, desacreditado, descalificado, deshonrado por haber quedado absolutamente ridículo en todos los foros de la Península Ibérica, así como también ante todos los ciudadanos bien informados del País Vasco y de España, tras la contestación firme, tajante, serena e imparable que publicó a los dos días Hector Iglesias en ese mismo periódico BERRIA, y ante la incapacidad absoluta de responder, aunque fuese someramente, a un Iglesias que lo dejo en su sitio con la autoridad que le procura a uno el tener la verdad, sencillamente la verdad, sólo la verdad, de su lado, decíamos pues que lleno de rabia y de saña por haberse hundido en el ridículo más absoluto —hundido solito y además del modo más patético que se pueda concebir— el dicho señor Ricardo Etxepare** prevaliéndose entonces de la autoridad de lacayo heredada de los que le pusieron con el dedazo en el lugar donde está, decidió hará unas cuantas semanas que había que censurar los últimos artículos científicos de Hector Iglesias.

El Sr. Etxepare, comportándose entonces como un vil siervo de sus amigotes “científicos” del dedazo que están por encima de él, y a quienes obedece servilmente y cuyo nombre y apellido todos conocemos de sobra, “ordenó” entonces, según me contó hace unos días el propio Iglesias, la destrucción, lisa y llanamente, de los cuatro últimos artículos científicos colgados por el dicho Iglesias en Artxiker***, la biblioteca numérica del CNRS, artículos que previamente habían sido aceptados de manera oficial por el mediador, un tal Sr. Jean-Baptiste Coyos, un señor del que yo personalmente nunca había oído hablar, pero que es, según me ha dicho el propio Iglesias, una buena persona aunque, opino yo, seguramente con poco poder.

De esta forma verdaderamente poco gloriosa se saltó, a la torera, así de simple, el Sr. Etxepare, haciendo gala para la ocasión este triste individuo de un talente rencoroso, vengativo y resentido, se saltó de ese modo poco glorioso, decíamos, todas las reglas de la propia biblioteca numérica Artxiker, es decir las normas públicas y oficiales de Artxiker que estipulan claramente que una vez aceptado por el mediador de dicha biblioteca numérica del CNRS los artículos científicos colgados ya no se pueden retirar o censurar y todavía menos, por supuesto, ser destruidos, a fortiori cuando se trata además de artículos publicados en revistas científicas con comité de lectura, siendo esta última situación en efecto la de los artículos de Hector Iglesias de los que estamos hablando aquí, lo que constituye, por cierto, una circunstancia que por muy ridícula que sea para el dolorido Sr. Etxepare no deja de ser agravante y además bastante perjudicial para la ya triste reputación que tiene este señor, una circunstancia que, de todos modos, habla muy poco a favor de la mentalidad empobrecida y falta de honestidad intelectual de la hace gala este mismísimo señor.

Este indescriptible asunto de Iruña-Veleia, más allá de la cuestión de saber si estos descubrimientos arqueológicos son verdaderos o no —tema que ya en parte casi está por pasar a un segundo plano— habrá tenido y sigue teniendo, ha causado y sigue causando, y al parecer para rato, varios efectos secundarios o colaterales del todo inesperados, insospechados, imprevistos por la gran mayoría de nosotros porque simplemente imprevisibles, y francamente, por qué no decirlo, más que devastadores para el mundo universitario “oficial” vasco (el “vasco-español” y hasta el “vasco-francés”), unos daños colaterales sorprendentes que nadie hubiera podido, desde el simple ciudadano de a pie hasta el especialista europeo interesado por estas cuestiones, prever, ni siquiera intuir, hace apenas unos años.

Este inconfesable asunto de Iruña-Veleia habrá puesto efectivamente de relieve el funcionamiento del “sistema” universitario vasco —y de rebote español—, y eso ante la mirada atónita, estupefacta, estática y hasta boquiabierta de gran parte de la ciudadanía vasca, y en menor grado, europea, esencialmente española y francesa, ciudadanía de a pie corriente y moliente que no se puede creer el cariz degradante, bochornoso y casi inmoral que ha tomado este asunto y eso por la simple razón que a más de uno le resulta cabalmente inverosímil un tal nivel de bajeza e indignidad por parte de unos universitarios, la gran mayoría vascos, tales como el pusilánime Sr. Etxepare, que a la vista de todos estos tristes acontecimientos parecen más formar parte de una caterva universitaria de pacotilla, de una asociación de vendedores de baratijas, que de otra cosa.

Por eso se puede añadir aquí tranquilamente, sosegadamente que, enfrascados, sumidos en este contexto grotesco, enredo estrafalario y lío peripatético en el cual la vileza más absoluta de don Ricardo no logra amortiguar, contener las ridiculeces más grandes de don Etxepare, sólo se puede leer con cierto entretenimiento la “laudatio” que hace algunos años le hizo a Ricardo Etxepare —porque, salvo error, se trata del mismo personaje aunque haya una duda importante, ya que puede tratarse efectivamente de otra persona— un miembro del consistorio donostiarra —dicha “laudatio” está disponible en Internet y merece la pena, salvo que llegue a comprobarse que se trata de otra persona claro está****, echarle un vistazo porque, dado el contexto actual, resulta francamente insuperable— y en la cual se puede leer, textualmente :

yo les voy a hablar del Etxepare real”...

Continúa diciendo : “En todas ellas [tareas] y con una intachable integridad personal dejó [Etxepare] huella de su estilo limpio, racional, conciliador y efectivo”.

Añade : “La exigente conducta personal. El sumo respeto para con los demás... La valoración absoluta de la libertad de conciencia frente a cualquier tentación de adoctrinamiento.”

Insuperable, sin lugar a dudas.

Pero la “laudatio” no acaba ahí y sigue : “La apertura al futuro... la confianza en la juventud... la ilusión por las cosas pequeñas y elementales. En una palabra : CALIDAD HUMANA.”

Completa el orador de tanto piropo, arrumaco, monería y zalamería : “Ricardo Etxepare es un ejemplo excepcional del tipo de persona que siempre me ha resultado especialmente atractivo. Abierto al mundo sin olvidar sus raíces. Una persona tolerante que tiene a aglutinar y no a dividir, a construir puentes, no a romperlos.”

Y llevado por la calentura, concluye con tono grandilocuente y probablemente pausas de efecto, aunque no estuviésemos presentes para verlo : “Este tipo de personas es lo mejor que puede producir nuestra moderna civilización. Estamos orgullosos de ser sus amigos“…

En una palabra, que este irrespirable, decíamos, clima de Iruña-Veleia no sólo habrá puesto de relieve el funcionamiento del “sistema” de investigación vasco, autoproclamado de modo ampuloso como “científico” aunque hoy en día parezca que este adjetivo le vaya algo grande, pero además habrá desvelado la verdadera personalidad de muchos individuos, entre los cuales está, sin lugar a dudas, la del quejoso Sr. Etxepare, que detrás de las sonrisas y otras monadas convencionales, obligadas y artificiales, parece ser algo fea.

Sea lo que sea, los olores que actualmente llegan desde ese mundo, o mejor dicho “mundillo”, un mundo cerrado a doble vuelta, los olores que llegan, 
decíamos,
 desde ese mundo hasta las narices de los ciudadanos contribuyentes no parece que sean muy agradables. Pero la mejor conclusión es la que me hizo hace poco uno de mis conocidos de la región de Bilbao : “Este Ricardo está haciendo el ridículo y ni siquiera se da cuenta, pobrecito”.



*
CNRS : se trata de un centro francés de investigación de funcionarios en el cual, al parecer, se trabaja poco, según me comentó hace poco un amigo francés que vive en París, organismo de investigación creado en su día por el general De Gaulle, un centro de investigación que los gobiernos franceses, de derechas como de izquierdas, quieren actualmente, y desde ya hace bastante tiempo, “reformar”, dicho de otra manera disolver tarde o temprano, y al parecer más temprano que tarde, por ser poco eficaz y sobre todo constituir una verdadera guarida de “investigadores” enchufados, que por si fuera poco resultarían ser la mayoría de la veces, según la prensa francesa, de una mediocridad sorprendente. En efecto, en más de una ocasión, esa misma prensa francesa, la de derechas como la de izquierdas, se ha hecho eco de lo increíblemente chocante que resulta ser una situación en la cual aparece claramente que muchos de esos “investigadores” titulares de por vida que dependen de dicho organismo estatal de investigación malgastan una manera totalmente vergonzosa el dinero del contribuyente francés y eso sin obtener la mayoría de la veces ningún resultado serio.

*La cobardía, la flaqueza, la irresolución y la pusilanimidad del ridículo Sr. Etxepare en este asunto es tal que todavía no se ha atrevido a enviarle a Hector Iglesias, como me lo dijo en persona este último, la carta informándole que ya no pertenece a IKER. Si lo hiciera, y no lo hará porque es un cobarde, tendría evidentemente que explicarle a Iglesias —y de ahora en adelante, y por carambola, a la opinión pública interesada por el tema de Veleia— desde cuando ya no es Iglesias miembro asociado de IKER y, sobre todo, el porqué dado que, al parecer, la producción científica de Hector Iglesias parece que es superior a la de Etxepare, lo que no deja de ser gracioso teniendo en cuenta el contexto en que se desenvuelve la polémica de Veleia, y además de muy buena calidad dado que las investigaciones del mencionado Iglesias recibieron hará ya unos diez años el premio de Eusko Ikaskuntza - Ciudad de Baiona. Mientras tanto, y hasta que no reciba la comunicación oficial por parte  del Sr. Etxepare, en la cual se le comunicaría que ya no pertenece a IKER, Hector Iglesias, como nos lo ha hecho saber él mismo en persona, lo único que puede hacer es quedarse con la documentación oficial francesa —firmada por dos funcionarios franceses llamados el uno Oyarzabal, el antiguo director de IKER, y el otro Arcocha, un profesor o profesora de magisterio o de pedagogía, a los que yo no conozco personalmente pero que, me informó Iglesias, son miembros de Euskaltzaindia—, documentación universitaria y oficial francesa en la cual está claramente escrito, y además de modo rotundo como he podido constatarlo yo mismo al leerla el día que me la mostró el propio interesado, que Hector Iglesias pertenece efectivamente y oficialmente a IKER.

*
** Artxiker es una biblioteca numérica del CNRS en la cual todos los investigadores que lo desean pueden colgar sus artículos de investigación, ya hayan sido éstos publicados o no en revistas científicas. En el transcurso de los últimos diez años Iglesias ha colgado más de cuarenta artículos en Artxiker —la mayoría publicados en revistas científicas con comité de lectura— sin conocer ningún tipo de problemas. Los problemas empezaron después de haber realizado Hector Iglesias su investigación científica e independiente sobre las óstraca de Veleia.

**** Es en efecto posible que se trate de otra persona, de mismo nombre y apellido, y también universitaria, con lo cual ya no habría que tener en cuenta la "laudatio" citada aquí. Pero si se tratase de la misma persona, la "laudatio" que le hicieron en el 2002 sería entonces, dado el contexto actual, verdaderamente insuperable.

 

 


 
                                                                                    

 

 

 

 

 



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